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Año de la Fe

PALABRAS DEL PAPA EN EL ANGELUS DEL 16 DE OCTUBRE DE 2011

Año de la Fe 2012-2013

¡Queridos hermanos y hermanas! Ayer y hoy ha tenido lugar en el Vaticano un importante encuentro sobre el tema de la nueva evangelización, encuentro que concluyó esta mañana con la Celebración eucarística por mí presidida en la Basílica de San Pedro.

La iniciativa, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, tenía el objetivo principal de profundizar en los ámbitos de un renovado anuncio del Evangelio en los Países de antigua tradición cristiana, y al mismo tiempo ha propuesto algunos testimonios y experiencias significativas.

A esta invitación han respondido numerosas personas de todas partes del mundo, comprometidas en esta misión, que ya el Beato Juan Pablo II había claramente indicado a la Iglesia como un urgente y apasionante desafío. Él, en la huella del Concilio Vaticano II y de aquel que puso en marcha su actuación -el Papa Pablo VI- ha sido de hecho tanto un incansable defensor de la misión ad gentes, o sea a los pueblos y a los territorios donde el Evangelio aún no ha echado raíces, como un heraldo de la nueva evangelización.

Son, estos, aspectos de la única misión de la Iglesia, y es por lo tanto significativo considerarlos juntos en este mes de octubre, caracterizado por la celebración de la Jornada Misionera Mundial, precisamente el próximo domingo. Como he hecho hace poco durante la homilía de la Misa, con gusto aprovecho de esta ocasión para anunciar que he decidido convocar un especial “Año de la Fe”, que comenzará el 11 de octubre de 2012 –50° aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II– y concluirá el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Cristo Rey del universo.

Las motivaciones, las finalidades y las líneas directivas de este “Año”, las he expuesto en una Carta Apostólica que será publicada en los próximos días. El Siervo de Dios Pablo VI convocó un análogo “Año de la fe” en 1967, con ocasión del décimo noveno centenario del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo, durante un periodo de grandes cambios culturales. Considero que, transcurrido medio siglo de la apertura del Concilio, ligada a la feliz memoria del Beato Juan XXIII, sea oportuno recordar la belleza y la centralidad de la fe, la exigencia de reforzarla y profundizarla a nivel personal y comunitario, y hacerlo en perspectiva no tanto celebrativa, sino más bien misionera, en la perspectiva, justamente, de la misión ad gentes y de la nueva evangelización.

Queridos amigos, en la Liturgia de este domingo se lee lo que san Pablo escribió a los Tesalonicenses: “Os fue predicado nuestro Evangelio no sólo con palabras, sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión”. Que esta palabra del Apóstol de las gentes sea auspicio y programa para los misioneros de hoy –sacerdotes, religiosos y laicos– comprometidos en anunciar a Cristo a quien no lo conoce, o a quien lo ha reducido a simple personaje histórico. Que la Virgen María ayude a cada cristiano a ser un válido testimonio del Evangelio.

Características del Nuevo Santuario

La Nueva Iglesia

La nueva iglesia, la cual fue objeto de muchas y arduas labores durante 26 años, fue puesta al público el 12 de noviembre de 1952.

El Exterior del Templo

La torre del campanario fue dotada con 208 luces, y entre la pared principal (fachada) y los balcones existieron 250 luces.

La puerta principal es de bronce y pesa 6000 libras.

Las puertas laterales son de hierro con decoraciones de bronce.

Alrededor del edificio existen 8 mástiles en los cuales se colocan las banderas de los 5 países centroamericanos, la bandera papal, la bandera de México y la bandera que contiene a los países de América, 2 bellos candelabros de hierro con bombillas eléctricas se añaden a la decoración exterior.

El campanario está compuesto por 8 campanas de bronce, fundidas por talleres en Holanda, este campanario fue eléctrico, único en su tipo en aquel entonces, posee sonidos  de la escala musical, y según cuentan algunos, que a las doce del medio día se escuchaba la melodía del ángelus, que llamaba a rezar esta oración mariana.

Iglesia del Santuario de Guadalupe

Iglesia del Santuario de Guadalupe

El estilo principal de la iglesia es estilo renacentista, pero tiene el techo como la iglesia de San Pablo en Roma, en los arcos del techo se admira 4 figuras de ángeles de 3 metros de altura cada uno, sosteniendo la cúpula.

El Interior del Templo

El altar mayor es enteramente de Mármol de Carrara, traído especialmente de Italia, en el se encuentra la estatua de la Santa Virgen María de Guadalupe, la cual mide 2.80 cm. Esculpida en cedro en esta ciudad de Guatemala, por el artista Esteban Rojas Gonzales y decorada por el artista Enrique Acuña Orantes (quien murió 3 días después de haber entregado su trabajo). La imagen tiene una corona de plata dorada con oro y 168 rayos de plata alrededor de él, los cuales fueron regalos de varias personas y sus familias de esta ciudad.

En la capilla, llamada del “Cuadro”, está la imagen en lienzo de Nuestra Señora, traída de México en el año 1790 aproximadamente, y que estuvo en la Iglesia Original de Guadalupe, solicitada por los Señores Jauregui. El altar entero es de mármol, en el cual contribuyeron, el maestro carpintero, Manuel Herrera Rubio, Juan Alberto Navas y Enrique Acuña Orantes.

Acompañan la pintura de la Virgen de Guadalupe en esta capilla la Imagen de San Nicolás de Bari, cuya fiesta se celebra el 6 de diciembre.  Y la imagen de San Juan Diego, cuya fiesta se celebra el 9 de diciembre según el calendario de la Iglesia, esta imagen se mando a burilar para que saliera en procesión junto a la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

Las estaciones del Vía Crucis, son copias de las originales de Miguel Ángel en estilo italiano con bellas cruces y marcos de oro.

Existen además la imagen del Santo Cristo de Esquipulas, que fue encargada por el Presbítero Tomás Barrios Sánchez, siendo Rector del Templo del Señor San José, para su devoción particular, en el mes de agosto de 1973, encarga la hechura de la Imagen del Santo Cristo a los artistas guatemaltecos, Esteban y Santiago Rojas.  La Imagen del Señor de Esquipulas, perfectamente acabada, fue entregada en el mes de junio de 1974, siendo ya Rector del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe el Pbro. Tomas Barrios.  La Imagen del Santo Cristo de Esquipulas, permanece venerado en devoción particular hasta el mes de enero de 1975; considerando el Pbro. Tomás Barrios Sánchez, que la Imagen era digna de veneración pública, decide trasladarla al Templo Guadalupano.  El 14 de enero de 1975, en solemne y muy concurrida ceremonia, el Rector del Santuario de Guadalupe bendice y pone a pública veneración la bellísima réplica del Señor de Esquipulas.  El 15 de enero de 1975, se celebra por primera vez la Festividad del Señor de Esquipulas ante la Imagen recién bendecida; desde ese entonces, se vio notablemente concurrido el Santuario de Guadalupe para venerar allí la Imagen del Señor Crucificado.  Dañada por estar cerca para la devoción de los fieles, desgastándose y dañándose las piernas y los pies de la Imagen, el Pbro. Julio Alejandro Barrios Azurdia, siendo Administrador del Santuario Gudadalupano, entrega para su restauración un 25 de febrero del 2009, Miércoles de Ceniza, la Imagen del Crucificado, siendo devuelta el 8 de de Abril, Miércoles Santo de ese mismo año, por lo que el Pbro. Julio Barrios, manda a acondicionar la capilla de la nave izquierda del Santuario Guadalupano para la devoción de tan venerada imagen, en donde se coloca para su veneración.

En el interior de esta Capilla del Señor de Esquipulas, permanecen también las imágenes de San Judas Tadeo, obsequiada por familias devotas de este santo. Y a partir de octubre de este año 2009, la imagen de San Rafael Arcángel, donada por la Familia Barrios, esta fue bendecida para su devoción el domingo 27 de octubre de este año.

En el templo, están la imagen de Jesús Nazareno, el cual tiene mucha devoción realizado por el escultor Adrian Arriola Hijo, en los años de 1960; encontrándose también en el templo la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, esta imagen donada por la familia Azurdia, la cual fue realizada por el mismo escultor que realizó la imagen de Jesús de las palmas de la Iglesia de Capuchinas, según cuenta la familia Azurdia.

Otros objetos que componen el interior:

Son cuatro las bellas lámparas, estas son de cristal Murano, dos en el templo, una en la sacristía y otra que cae de la cúpula; esta tiene más de 800 piezas de cristal.

Además de tener 36 bellas bancas de madera con un bello diseño, las cuales delicadamente fueron adornadas de manera artística.

En el coro del fondo se encuentra un órgano Walker con 944 pipas de fabricación alemana.

El piso entero de la iglesia, la capilla, la sacristía, la ante sacristía, están elaborados de mármol de Carrara, las gradas del altar y del presbiterio son decorados con uniones de bronce de 3cm de ancho, el piso entero tiene uniones de plástico negro, de medio metro cada cuadro de mármol, entrelazándolos blanco y negro.

Luego del terremoto de 1976

Siendo Rector de este Santuario, Monseñor Tomas Barrios Sánchez, en la época de 1978 a 1986, reconstruyó algunas partes que se debilitaron y se derrumbaron a causa del terremoto de 1976.  De la misma manera, Monseñor Mario Enrique Rios, en el año 2006, reconstruye el frente, reforzando algunas de sus partes que aun quedaron debilitadas por el terremoto mencionado además de otros sismos y el mismo pasar del tiempo.

En este año 2009, se ha restaurado muchas de las partes del interior del templo, sobre todo se ha realizado una limpieza profunda.

Texto realizado por el Reverendo Padre  Julio Alejandro Barrios Azurdia. actual Administrador del Santuario.